Articulo aparecido originalmente en La Torre Atalaya el dia 4 de mayo de 2005.
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Tradicionalmente, se considera el sermón de Urbano II el 27 de Noviembre de 1095 en Clermont Ferrand como el detonante de las Cruzadas. Desde 1950, la investigación historiográfica intenta explicar el por qué del éxito de este mensaje, siendo las explicaciones mas habituales las razones económicas y sociales para explicar esta movilización colectiva que afecto no solo a nobles de segunda y tercera fila, sino a personas de toda condición social en busca de un bienestar material y espiritual.
Algunas de las explicaciones hablan de la expansión demográfica y la falta de tierras, en una Cristiandad que aun no había comenzado su expansión ni por el Mediterráneo ni hacia el este de Europa o Al Andalus y que por tanto había una importante “hambre de tierras” no solo entre los hijos de los señores, sino también entre mucho campesino que malvivía por esta escasez.
Otras de las explicaciones tienen que ver con el desarrollo de una economía monetaria y del comercio tras la ruptura del espacio mediterráneo como vía de comercio como planteo el profesor Henri Pirenneen 1927 en su Mahoma y Carlomagno. Otra de las explicaciones, relacionadas con las anteriores seria la expansión italiana por el Mediterráneo.
El hecho de que no se acudiese masivamente a la Península Ibérica a combatir al Islam el cual estaba mucho mas cerca de los dominios de Raimundo de Saint Gilles (conde de Tolosa) o que no se iniciara una expansión hacia el este de Europa, que no sucedería hasta el siglo XII con la Drang Nach Osten (La Marcha hacia el Este) reduce la importancia de las motivaciones económicas y sociales, ya que tierras a ocupar por derecho de conquista había en ambas regiones.
Vemos nuevamente como en la Historia, los procesos históricos nunca son producto de una única causa y si de muchas interrelacionadas (principio de multicausalidad). Sin descartar la existencia estos factores ya reseñados, deberíamos hablar del peso de causas lejanas, como se desprende de la Historiografía actual, como seria el deseo de peregrinar a Jerusalén y la “ideología de cruzada”junto con el desarrollo de la ideología de la Guerra Justa. Veremos por tanto como a las presiones señoriales y demográfica se dio un desarrollo de una fuerte presión psicológica, que desemboco en una muy fuerte exaltación religiosa muy radical en ciertos casos, pero también del dinamismo social de la Cristiandad Latina.
Si desde la Historiografía Griega se habla de la existencia de causas profundas (reales) y causa próxima (excusas), en este caso la causa próxima fue la creencia estimulada por Bizancio del peligro de la amenaza musulmana, encarnada en los turcos Selyuquies, lo cual no era cierto ya que a finales del siglo XI Bizancio se recupero de la derrota de Manzikert (1071).
Veremos por tanto como la peregrinación fue una palanca de movilización, siendo la Cruzada una peregrinación armada. El origen de las peregrinaciones era devocional, aunque poco a poco fue mas un acto de penitencia y de expiación de culpas. Desde el siglo X tuvieron una protección eclesiástica.
En el siglo XI se favoreció las peregrinaciones, ya que por mar el Mediterráneo era mas seguro que en épocas anteriores y Bizancio controlaba el Mediterráneo oriental. Por tierra también era mas seguro el viaje por la cristianización de Hungría y el fortalecimiento Bizantino hasta el norte de Siria. No debemos olvidar, que los fatimíes salvo el periodo del califa loco Al Hakim (996 – 1021) fueron muy tolerantes hacia los no musulmanes y dejaron libertad para peregrinar a Jerusalén mientras pagasen una tasa aduanera. Tampoco parece en palabras del profesor García de Cortazar que la actitud de los turcos fuera muy hostil hacia estos peregrinos.
Si la peregrinación en un inicio era individual y desarmada, con el paso del tiempo paso a ser una obra colectiva participando nobles con su escolta armada y seguidos de una gran multitud de pobres que se protegían con la presencia de estas escoltas. Debemos señalar que originariamente los peregrinos no podían luchar ni ante el peligro de muerte, aunque posteriormente el Papado elimino la prohibición del uso de armas. Incluso llego a estimular y autorizar el uso de armas y la lucha contra el infiel, desarrollándose de esta manera una doctrina de Guerra Justa, recogiendo la idea de San Agustín de “la justa utilización de la guerra en defensa de la Iglesia”, ya que la imagen que se tenia del Islam era muy simple, siendo la expresión de todos los males y del diablo, siendo un castigo de Dios contra los cristianos, al no seguirse rigurosamente la doctrina de la Iglesia. Por tanto el enfrentamiento contra el infiel (estando prohibido el enfrentamiento entre cristianos) era una Guerra Justa, siendo la llamada Cruzada de Barbastro un precedente de esta movilización señorial europea contra el Islam.
Esta imagen del Islam se distorsiono mas aun con la derrota bizantina de Manzikert contra los turcos selyuqies, siendo el recurso de la organización de fuerzas para ayudar a Bizancio frente al Islam la causa próxima que ayudo a proclamar la Primera Cruzada. No fue la principal causa de la Cruzada pero si fue un elemento que recreo de nuevo un espíritu de defensa frente al Islam que estaba mas que presente en la Península Ibérica.
Todos estos elementos serian los que propiciaron el inicio de la Cruzada.
Los Totalitarismos se suelen caracterizar por una serie de cuestiones, que no tienen porque darse todas en un régimen concreto, pero que si tienen muchas de estas.
Debemos señalar que generalmente, la Ideología es lo que menos importa. Se podrá defender una serie de “ideas básicas” muchas veces para acceder al poder, que se podrán olvidar una vez obtenido este. Lo que importa son los hechos y las acciones.
Otro de sus rasgos característicos será la omnipotencia total del Estado o del Pueblo en el sentido étnico del termino sobre los individuos, de tal manera que no importa los intereses individuales de cada uno de nosotros. Ni las reivindicaciones ni las peticiones de los individuos serán escuchadas ya que siempre por encima de los derechos del individuo, estarán los intereses que cada Líder estima oportunos para la Comunidad, ya que son ellos los únicos capacitados para saber que es lo que quiere su “pueblo”. Por tanto, el individuo y sus intereses estarán supeditados a lo que cada líder, caudillo o guía, estime mas conveniente, sin importarles ni que sufran por no tener hogar, trabajo o cualquier otra circunstancia, teniéndose que sacrificar por ese proyecto encaminado hacia la visión particular de cada uno de estos "Guías".
Por parte del liderazgo no se acepta ninguna critica ni posición intelectual contraria al poder, ya que este tiene la Verdad Absoluta, recurriéndose para esto al control de la propaganda y de los medios de comunicación, llegándose a controlar todos estos medios
A esto tenemos que añadir un fuerte Elitismo, ya que los mas cercanos al Líder, son superiores al resto, al ser estos los mejores de los mejores. Ellos serán por tanto quienes tienen que gobernar, incluso a apoderarse de este, cuestionándose la validez de las elecciones cuando están no les dan el poder, ya que no aceptan la igualdad de todos los hombres.
Como decíamos arriba, el Líder es un hombre superior que nunca se equivoca, ya que es una persona sobresaliente. Por tanto, en muchos casos la gente no entiende sus verdaderos mensajes, salvo la elite que le rodea por supuesto, no teniendo mas fin que obedecer los dictados del Líder, que generalmente se rodeada de una iconografía concreta para reforzar este carácter sobresaliente sobre el resto del Pueblo.
De la misma forma que se establecen desigualdades sociales, implicando un cierto racismo y rechazo al “Otro”, tambien se establecerán desigualdades en el ámbito de las relaciones internacionales, ya que el país del Líder es superior a los demás, controlados por “razas inferiores” o por decadentes capitalistas” o lo que se estime conveniente desde el poder, llegándose a pensar que este es el Destino Histórico de dicho Estado o Comunidad, o creyendo tener una misión Divina. Esto se argumenta muchas veces con una manipulación total de la Historia, o creándose una pseudohistoria de la nada, que legitime sus planteamientos, fomentándose por tanto el revisionismo histórico y el revanchismo.
Para finalizar, tenemos que hablar del rechazo total a la Razón, al ser todos los Totalitarismos irracionales por este sometimiento al Líder, que no se podría realizar desde la critica y el raciocinio. Por tanto se considerada a la razón como algo inferior, teniéndose que obedecer las ordenes de esta elite y del Líder, al no poderse comprender sus “dictados”. Se fomentara por tanto el fanatismo con una serie de verdades absolutas, donde la argumentación y el contraste de opiniones esta prohibido. Este rechazo de la cultura es de los elementos que no interesa, ya que si se acepta, por el revisionismo histórico anterior, los elementos supuestamente mas glorioso para esta elite borrando los periodos “decadentes” según estos “brillantes” ideólogos.
Todo esto implicara la existencia de un culto a la personalidad del Líder y la existencia de un fuerte Monolitismo Mental, donde no existe mas verdad que la del Líder, que es la Verdad (oficial).
Básicamente estos son los principales rasgos de cualquier régimen totalitario, sea cual sea el color político que supuestamente representa. Cada caso concreto tendrá una serie de elementos diferenciadores, pero muchos de los señalados estarán presentes.
Saludos a todos.
Articulo aparecido originalmente en La Torre Atalaya el dia 13 de marzo de 2006.
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En la segunda guerra mundial, uno de los principales jerarcas nazis, tras ser arrasada la ciudad de Coventry (agosto de 1940), en una muestra de humor negro, anuncio que habían inventado un verbo nuevo, Coventrizar, al referirse a la destrucción de una ciudad. Al finalizar la guerra, uno de los responsables de la campaña de bombarderos indiscriminados sobre Alemania, el general "Bombardero Harris", devolvió la “humorada” diciendo que ellos habían conjugado Dresdenizar tras ser arrasada Dresde.
La costumbre de denigrar una ciudad enemiga arrasada sin embargo no solo fue propia de la Segunda Guerra Mundial como veremos a continuación, cuando el 20 de mayo de 1631, Magdeburgo fue tomada al asalto por las tropas imperiales bajo el mando del conde de Tilly.
Este asedio, toma y destrucción de Magdeburgo, se debe encuadrar en la tragedia que supuso para todo el centro de Europa, la conocida como Guerra de los treinta Años (1618 – 1648), que llegado el momento explicaremos en un futuro articulo.
Esta era una rica y prospera ciudad imperial, desde la cual se controlaba el rio Elba, siendo un arzobispado, que se había secularizado tras la Paz de Augsburgo en 1555. Por esta razón, tras redactarse el Edicto de Restauración (1629), implicaba que todas las posesiones de la Iglesia que habían sido secularizadas por sus titulares o habían pasado a ser bienes de los príncipes, tenían que ser devueltos a la Iglesia Catolica. Por tanto, Magdeburgo estaba sujeta a la aplicación de dicho Edicto.
El consejo de la ciudad decidió por tanto y para salvaguardar sus intereses, expulsar a la guarnición imperial de la ciudad y aceptar la ayuda de Gustavo Adolfo de Suecia, soberano luterano, que fue uno de los renovadores del “arte de la guerra” con las reformas que llevo a cabo en su ejercito. A pesar de que el Consejo actuó con cierta ambigüedad acerca de la expulsión de las tropas imperiales, tampoco pretendía romper de forma total con el Imperio. Sin embargo, los grupos mas exaltados de la ciudad tomaron la iniciativa desbordando plenamente a los mas moderados.
La intervención del rey sueco, marco lo que las periodizaciones marcan como tercer periodo de la guerra, la fase Sueca (1630 – 1635) buscando el monarca defender la confesión luterana y convertir el Báltico en un Lago Sueco, frente a cualquier intento imperial de controlar dicho mar si vencían en la guerra Con un ejercito disciplinado para la época y muy móvil se convirtió para muchos como dice el profesor Eduard Escartin en el líder de “una cruzada evangélica en favor del protestantismo alemán, sirviendo de cobertura propagandística para el intervensionismo sueco” (ESCARTIN, E.: “La crisis de la hegemonía española. La guerra de los Treinta Años” en VV.AA.: Manual de Historia Moderna, Barcelona Ariel, 1993).
Francia fue la gran beneficiada de esta Guerra, ya que hasta 1635 cuando se declara la guerra a la Monarquía Hispánica (tan bien analizado su “publicistica” en la tesis del profesor José Maria Jover y recientemente reeditada por el CSIC y la Fundación Española de Historia Moderna. 1635. Historia de una polémica y semblanza de una generación, Madrid, CSIC y FEHM, 2003) había estado financiado y apoyando de forma “encubierta” a los enemigos de las dos ramas de los Austrias. Por el Tratado de Barwalde, Francia se comprometía a dar a Suecia un subsidio anual a cambio de que se respetase la religión católica allí donde Gustavo Adolfo fuera el vencedor. Sin embargo no todos los príncipes protestantes se acababan de decidir por apoyar abiertamente al rey sueco, jugando con el lenguaje y denunciando las injerencias de potencias extranjeras. Por tanto, como mantiene el profesor Golo Mann, se intento crear un tercer espacio, esta vez de protestantes, pero teóricamente fieles al emperador y que abría la posibilidad de aceptar a sus equivalentes católicos. Por tanto ni Sajonia ni Brandeburgo, se decidieron apoyar formalmente al ejercito sueco, manteniéndose una teórica neutralidad, de la cual desconfiaba Gustavo Adolfo.
En este contexto se entiende el asedio de Magdeburgo tras expulsar a las tropas imperiales y el asedio que sufrió desde el 13 de enero de 1631, antes de ser arrasada. A pesar de la promesa de ayuda a la ciudad que hizo el rey, decidió no cumplirla por la desconfianza que sentía ante Sajonia y Brandeburgo, ya que temía que pudiera actuar contra su retaguardia en un territorio alejado de sus “cuarteles de invierno”. Este era el único ejercito que podría haber salvado la ciudad, pero decidió que el riesgo era muy alto.
A pesar de este hecho, la ciudad siempre confió hasta ultima hora en que el gran rey luterano les salvase de las "hordas imperiales". Mientras duro el asedio, se dieron las labores habituales en este tipo de operaciones, es decir atrincheramientos y labores de zapa y contrazapa que cada vez estaban mas cerca de las defensas de la ciudad. Tilly invito en repetidas ocasiones a rendirse a la ciudad, para evitar el baño de sangre y el saqueo que se daría de forzarse la ciudad. Pero con la esperanza puesta en el rey y desconfiando del perdón de Tilly rechazaron estas ofertas.
Finalmente durante la madrigada del 20 de mayo, la ciudad fue asaltada y totalmente arrasada, sin diferenciarse edades, credos o sexos. De los treinta mil habitantes, mas de veinticinco mil murieron por la furia de los soldados, el incendio que arraso la ciudad o intentando cruzar el rio Elba. Los cadáveres carbonizados recorrieron el curso del Elba salvándose de la destrucción la catedral, que como "buenos católicos", rápidamente volvió a ser consagrada.
El Imperio había destruido una ciudad imperial. Sin embargo, la población católica parece que no se indigno. Tras el saqueo en 1576 de la ciudad de Flandes por los tercios, ante el impago de sus soldadas, católicos y calvinistas se unieran en un momentáneo frente común contra las tropas hispanas por la firma del Acta de Pacificación de Gante y la rebelión de las provincias del sur, ocasionando que se firmara por parte de don Juan de Austria el Edicto Perpetuo. En cambio aquí la situación fue a la inversa. La población católica se divertía de la tragedia que había supuesto Magdeburgo, conjugando un nuevo, verbo, Magdeburguizar.
Saludos a todos.
BIBLIOGRAFÍA.
ESCARTIN, E.: “La crisis de la hegemonía española. La guerra de los Treinta Años” en VV.AA.: Manual de Historia Moderna, Barcelona Ariel, 1993
JOVER ZAMORA, J.,Mª.: 1635. Historia de una polémica y semblanza de una generación, Madrid, CSIC y FEHM, 2003.
KINDER, H, HILGEMANN, W.: Atlas historico mundial I. De los origenes a la Revolucion Francesa, Madrid, Itsmo, 1994.
MANN, G. HEUSS, A.: Historia Universal. De la Reforma a la revolucion 1, Madrid, Espasa Calpe, 1988.
Articulo aparecido originalmente en La Torre Atalaya el 1 de febrero de 2005.
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Desde el punto de vista político Alejandro fue acumulando títulos en función de los territorios que fue conquistando, como serian los siguientes:
1. Rey de los macedonios, que no de Macedonia, pues es una monarquía de tipo nacional, étnica y no territorial.
2. Heguemon de la liga de Corinto.
3. Faraón de Egipto.
4. Amado de Marduk y rey de las cuatro partes, el título tradicional en Mesopotamia.
5. Gran rey de Persia.
Esta multiplicidad de soberanías, de títulos y de pueblos sometidos, le obligo a mantener diferentes imágenes, plasmadas en la iconografía regia que se desarrollo, siendo uno de los elementos más importantes en esta difusión de su imagen, los motivos iconográficos. Para los griegos debía seguir siendo un conciudadano, especialmente preeminente puesto que se le eleva a una categoría superior como es la de héroe, pero no más allá, como cometió el error de decir a Alejandro Clito el Negro, quien le había salvado en el cruce del rio Granico. Sin embargo para los orientales era el rey, y los demás eran sus súbditos, siendo el representante de la divinidad, cuando no el mismo dios en la tierra.
Alejandro mantuvo un cuidadoso equilibrio en su sistema administrativo. Junto a él mantuvo el consejo del rey macedonio, compuesto pos sus familiares y amigos (“los compañeros”). En torno a este círculo, donde se tomaban las grandes decisiones, se creo un aparato burocrático estatal. En último lugar estaba la administración local, para la que se respeto la división persa en satrapías, colocando a su frente a persas o iranios con responsabilidad civil, que se complementan con un gobernador militar griego. En las satrapías más orientales, más lejanas y menos controladas por ello, el cargo se unifico en la persona de un griego.
Todo este mundo se controlo desde las ciudades, nuevas o preexistentes. Las ciudades fueron los focos económicos, sociales, políticos, culturales y militares del mundo helenístico. Alejandro no fundo ciudades sólo por afán propagandístico (culto al Heroe Fundador), sino que fueron un instrumento imprescindible para su política de helenización.
En estas ciudades construidas “a la griega” Alejandro no impuso, pero sí impulso la cultura griega. No se persiguió a las otras culturas, pero todo aquel que quisiera prosperar tenia que presentar un barniz cultural griego en las ciudades. Esta educación apenas llego al campo. A los campesinos apenas les importaba quién era el nuevo dueño de la situación. Sólo se preocupaban de producir cuanto más mejor.
La preocupación mayor fue dar cohesión al ingente y heterogéneo imperio, y para ello Alejandro llevo a cabo una política cultural que intenta mezclar a vencedores y vencidos. Quizá el aspecto más llamativo de esta política fueron los matrimonios mixtos. Alejandro animo a sus soldados a casarse con mujeres indígenas, y él mismo tomo como esposas a princesas iranias. Hubo también un componente espectacular, propagandístico, al realizarse bodas mixtas multitudinarias, llegando a realizarse alrededor de 10000 uniones en una misma ceremonia. No todos estuvieron de acuerdo con estas bodas, por ejemplo el historiador Calístenes. En cualquier caso esta política se vio limitada, al menos en inicio, a las élites, y precisamente de esos matrimonios nacería la futura élite dirigente (BRAVO, G.: Op cit.). Otro hecho destacable en este sentido es que tras su muerte en Babilonia Alejandro no fue sepultado allí, ni en su patria macedónica, sino que se llevó su cadáver a Egipto, a Menfis, y luego a Alejandría.
La intención de respetar la cultura anterior se detecta también en el funcionariado mixto, del que ya hemos hablado, y en la inclusión en el ejército de elementos persas. “Los persas recibieron entrenamiento militar para defender sus territorios y/o integrarse en el ejército, de manera que muchos contingentes macedonios fueron desmovilizados” (BRAVO, G.: Op cit.).
BIBLIOGRAFÍA.
- ALVAR, J y BLÁZQUEZ, J.M.(eds.): Alejandro Magno: hombre y mito. Madrid, Actas, 2000.
- BRAVO GARCIA, A.: Introducción a la Anabasis de Alejandro Magno, de Arriano, Biblioteca Clásica Gredos, 49, Madrid, 1981, 2001.
- GUZMÁN GUERRA ,A. y GOMEZ ESPELOSIN, F.J.: Alejandro Magno: de la historia al mito. Madrid, Alianza, 1997.
- HAMMOND, N.G.L: Alejandro Magno: rey, general y estadista. Madrid, Alianza, 1992.
- BRAVO, G.: Historia del Mundo Antiguo. Una Introducción critica. Alianza. Madrid,1994.
- ELVIRA BARBA, M.A.: “El heroe. Alejandro fabrica su imagen”. La Aventura de la Historia, 73, pp- 50 – 61.
- NOGALES, F.: “El misterioso fin de Alejandro”, La aventura de la Historia, nº 66, pp. 90 – 94.
- QUESADA SANZ, F.: “Alejandro ante Tiro. Asedio salvaje”, La aventura de la Historia, 75nº pp. 82- 91.
- QUESADA SANZ, F.: “El dia que Alejandro pudo morir”, La aventura de la Historia, nº 26, pp. 70 – 82
- SEKUNDA, N.: El ejercito persa, 560 – 330 a.C., Madrid, Ediciones del Prado, 1994.
- ARRIANO, vida y hazañas de Alejandro de Macedonia; PSEUDO CALISTENES, Anabasis de Alejandro Magno; CURCIO RUFO QUINTO, Historia de Alejandro Magno, publicadas por Gredos.
- PLUTARCO, Vidas paralelas: Alejandro Magno – Julio Cesar, Madrid Alianza, 2003.
Articulo original aparecido en La Torre Atalaya el dia 24 de enero de 2005.
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En muy pocos años, entre el 334 a.C. y el 326 a.C. , Alejandro y su ejército conquistaron todo próximo Oriente, llegando hasta el rio Hidaspes. Aunque inicialmente la expedición se limitaba a actuar en Asia Menor contra el Imperio Persa, según avanzaban y se desintegraba el imperio, se dio una conquista tras otra, discutiéndose si la conquista macedonia se debía a un plan prefigurado desde el primer momento o a una improvisación, como señalábamos en nuestro articulo Alejandro Magno. Entre la Historia y el Mito. Sin importarnos realmente si fue o no un plan podemos señalar las siguientes fases:
Primera Fase: 334-333 a .C.. Liberación de las islas y costas del Egeo.
Parmenio, un general de Alejandro llevaba dos años interviniendo en las islas, y dominaba ya el Helesponto, siendo una avanzadilla que había mandado Filipo para preparar la expedición contra Persia .
Con el ejercito que cruzaría el Helesponto viajaron colonos griegos que se establecieron todo el territorio conquistado, más cuanto más cerca de Grecia. También un grupo de sabios de todas las ramas, poetas, geógrafos, historiadores, que además de aprovechar el viaje para conocer las nuevas tierras y relatar las hazañas de Alejandro (aunque en ese sentido tenemos muy mala suerte, pues no hay una historiografía fiable del periodo, y la mejor biografía antigua de Alejandro es de cinco siglos más tarde), su función era, principalmente, abrir nuevas rutas comerciales entre Grecia y el Oriente, hasta la India e incluso China.
Es en este momento inicial cuanto tiene lugar la batalla del río Gránico que enfrenta al ejército griego con el de los sátrapas de Asia Menor. Siendo una batalla con efectivos limitados entre ambos ejércitos (recomendamos en el ámbito divulgativo la lectura de QUESADA SANZ, F.: “El dia que Alejandro pudo morir”, La aventura de la Historia, nº 26, pp. 70 – 82). Tras vencer este primer enfrentamiento se comenzarían a liberar las ciudades jonias de Asia Menor, también Frigia, Caria, Licia, Panfilia, Cilicia,… se resisten Mileto y Halicarnaso. En estas polis se restauran los sistemas democráticos, y se establecen varias categoría en relación con Macedonia como fueron las:
a) Ciudades autónomas, sujetas a contribución o sintaxeis.
b) Estados tributarios, deben pagar un phoros o tributo anual.
c) Ciudades de la liga de Corinto, plenamente libres.
Alejandro en este momento avanzo por el interior de Anatolia, pasando por Gordion (donde Alejandro zanjará con un mandoble de espada la cuestión del nudo gordiano, que no podía deshacerse, demostrando su gusto por la teatralidad y la determinación por lograr sus objetivos), y llega al territorio del antiguo imperio hitita alcanzando el mar por Cilicia hasta la ciudad de Tarso, entrada hacia Siria.
Segunda Fase 333-330. En estos momentos se busca neutralizar la amenaza de la flota persa localizada en la Franja Sirio – Palestina. Es ahora cuando se da la segunda gran batalla, la de Issos, al noroeste de Siria, contra el ejército del gran rey persa Darío III, que huye dejando a parte de su familia en poder de Alejandro. En estos momentos Siria, Palestina y el norte de Mesopotamia, tres ricas regiones atravesadas por rutas comerciales, son controladas por las tropas macedonias. Alejandro tomara ahora una decisión arriesgada y hasta punto difícil de entender, salvo por las implicaciones finales sobre la divinización posterior de Alejandro, ya que ahora decidió en vez de dirigirse hacia Mesopotamia encaminarse hacia las ciudades Fenicias y Egipto. Si la primera zona era lógico por el deseo de neutralizar la flota persa, la expedición a Egipto se explicaría por cuestiones propagandísticas. En esta fase se da la destrucción de varias ciudades que se resistieron como Tiro (para un interesante articulo sobre el asedio de Tiro, recomendamos QUESADA SANZ, F.: “Alejandro ante Tiro. Asedio salvaje”, La aventura de la Historia, 75nº pp. 82- 91) o Gaza arda dos años en controlar la zona, usando combinadamente el ejército de tierra y la armada.
En Egipto fue recibido como libertador de los invasores persas. Hay que recordar que la conquista realizada por Cambises III había resultado traumática (recordemos que en el 525 a..C. la dinastía aqueménida persa había subido al trono egipcio). El oráculo de Ammón lo reconoce como hijo suyo, y consecuentemente Alejandro se corona faraón. Se desconoce si se lo llego a creer o no, pero posiblemente este “reconocimiento” se le sumo a la influencia de su madre Olimpiade. Junto a esta legitimación dominar Egipto le proporciono recursos alimenticios, cereales. Alejandro será respetuoso con el país y restablece la organización en nomos, la tradicional en Egipto, en lugar de mantener la satrapía, impuesta por los persas.
Funda Alejandría, en el 332 a.C. No debemos olvidar que fundar ciudades era una tarea propia de héroes, que proporciona buena propaganda, pero que tiene una aplicación práctica: se necesitaba una capital política y administrativa, y la capital tradicional, Tebas, no era adecuada por no tener puerto al Mediterráneo. Alejandría, en la parte occidental del delta del Nilo, será un importante centro urbano en todos los sentidos, y además se orienta hacia Grecia.
En la primavera de -331 Alejandro vuelve al norte. Ha de enviar barcos chipriotas y fenicios en auxilio de Antípatro, que no podía sofocar la rebelión de polis propersas, con el espartano Agis a la cabeza. Después cruzo el Eúfrates, enfrentándose de nuevo al ejército del gran rey persa. La batalla de Arbelas o Gaugamela es la tercera y última gran batalla del ejército alejandrino en su avance. Darío III huye hacia el mar Caspio, Alejandro no lo persigue, pero la victoria le permite conquistar Babilonia. Allí son bien recibidos, por lo que no hay represión ni aniquilamiento de la población autóctona. Alejandro restaura los ritos caldeos y se hace coronar rey de las cuatro provincias, que era el título tradicional del rey babilónico porque le reconocía su poder (real o simbólico) sobre toda Mesopotamia.
Conquistan después sin mucho esfuerzo la capital de Media, Susa, donde consiguen un importante tesoro que pronto se hará circular en forma de moneda. También cae una de las tres capitales (la corte se trasladaba de una a otra según la estación) del imperio persa, Persépolis. La ciudad arde completamente, no se sabe si por accidente o por acción premeditada de Alejandro que estaría así vengando la destrucción de la acrópolis de Atenas durante la 2ª guerra médica. Para legitimarse como “heredero” de Dario III, formo un cuerpo expedicionario con sus mejores tropas, persiguiendo al rey persa y tras su asesinato, a los responsables del magnicidio, como “vengador y heredero” de este.
Mientras, el rey persa, refugiado en Ecbatana, continua pidiendo a Alejandro que libere a su madre y a los demás miembros de su familia que estaban en su poder. Alejandro desmoviliza a parte de sus tropas, cansadas y necesarias en otras zonas, y elige a un cuerpo selecto con el que perseguirá a Darío, que huye de Ecbatana.
Tercera Fase 330-325 a.C. Se dará las ultimas conquistas.
Hasta el 327 a.C. se fueron incorporando las satrapías orientales, dándose ahora el asesinato de Darío III y la persecución de los asesinos.
En esta fase busca, más que seguir avanzando, consolidar su poder personal. Las victorias lo habían cambiado, pasando de un comportamiento moderado a otro despótico. Buscará de hecho una simbiosis entre la democracia griega y el despotismo oriental, pero esto no le es posible, y en cambio el ambiente de su entorno se enrarece por rencillas entre los griegos de su séquito y los persas que se habían ido incorporando.
Ahora es cuando se producen, o Alejandro cree que se producen, las conjuras contra su persona. Tendrían su causa en las rencillas entre los elementos griegos y persas de su camarilla. Pueden identificarse tres principales:
a) La encabezada (supuestamente) por Filotas, hijo de Parmenio y jefe de la caballería. Ambos son ejecutados y sustituidos por personas afines a Alejandro.
b) La de Clito, que discutió su conducta despótica y filopersa recordándole que sólo era un hombre, y que él le había salvado la vida en el rio Granico (en Alejandro Magno de Oliver Stone le salva en Gaugamela al ser la única de las batallas contra los persas que aparecen en el film). El mismo Alejandro le dio muerte en un arrebato.
c) La de Calístenes, su cronista e historiador que, después de ser el primero en dar propaganda a sus logros, fue acusado de traidor.
Alejandro soluciono estas “conjuras” con severas purgas dentro de sus “compañeros”, eliminando a cualquier elemento discordante. Posiblemente en realidad no todas estas conjuras existieron tal y como las imaginaba el rey, sino que eran discordancias, críticas o simple cansancio de una campaña tan larga. Con estas purgas Alejandro consiguió varios objetivos:
1. Por un lado reforzó su autoridad militar y política.
2. Elimino la oposición de los oficiales macedonios a continuar la expansión hacia la India.
3. Elimino a cualquier rival que pudiera aparecer para controlar el ejército y amotinarse. Sin embargo, debemos señalar que posiblemente no elimino a los más peligrosos, ya que una de las hipótesis más probable de su muerte fue el envenenamiento por parte de sus generales, ya que había muchos intereses en juego a su muerte.
Las fricciones a las que nos hemos referido tienen lugar porque, en su avance, al ejército griego se le suman contingentes persas, apareciendo esa tensión en su ejército. Los soldados griegos que lo habían acompañado desde el principio no entienden que quiere el rey, qué lo impulsa. Además, Alejandro se rodeo de una camarilla de aduladores persas, más acostumbrados a una forma de monarquía despótica.
Alejandro se presenta como un “gran rey”, adoptando costumbres iranias como la vestimenta o la proskynesis, o sea, la postración del súbdito (no ya del conciudadano griego) ante el rey para besar su túnica o pies. Para los macedonios, y por supuesto para los griegos este ritual resultaba humillante. Más tarde quedarán exento de él los súbditos privilegiados. Otra práctica será la de los matrimonios mixtos, que Alejandro favorecerá, empezando por casarse él mismo con princesas iranias, como la sogdiana Roxana. .
La Cuarta y ultima fase se dio hacia el 325.. Cruza el río Indo y llega al Punjab. Se enfrenta al rey Poros (que cuenta en su ejército con elefantes) a orillas del Hidaspes. Esta batalla se puede considerar en tablas, ya que el reparto de poder en la zona permaneció como hasta entonces.
Tras esta batalla, el ejercito no acepta continuar más allá, y Alejandro, aunque vuelve a hacer un escarmiento en la persona de los cabecillas, accede a regresar. Aunque no habían sido derrotado en 13 años cada vez se alejaban más de sus fuentes de aprovisionamiento, lo que debilitaba su posición.
Distribuye el ejército en tres columnas:
A) La marítima, mandada por Nearco, bordea el mar Arábigo para llegar al golfo Pérsico y luego remontar los ríos mesopotámicos.
B) La columna terrestre que mandó Alejandro siguió una ruta central, entre la marítima y la otra terrestre. Era la ruta más dura, atravesando el desierto de Gedrosia dándose numerosas bajas. El avance por esta zona se considera el mayor error de Alejandro en todas sus campañas, causando posiblemente mas bajas que en todas sus batallas Además, Alejandro se entretiene fundando ciudades, estableciendo a los colonos que acompañaban al ejército.
C) La columna lateral terrestre la llevaba Crátero. Sigue la ruta más al norte.
Entre el 325-323 a.C. Alejandro no regresa a Grecia. Se queda en Babilonia y desde allí se dedica a organizar su imperio.
Se ha dicho que en el futuro iba a embarcarse en la conquista de Arabia y la costa oriental de África. Otros piensan que su objetivo era expandirse hacia occidente, acabando con la potencia púnica, en lo que sería una segunda fase de la liberación helénica, justificándose por el enfrentamiento con los enfrentamientos entre griegos de Magna Grecia y Cartago.
En cualquier caso no llega a hacer nada de esto, porque muere en -323, no se sabe si de malaria, de una enfermedad hepática o por envenenamiento, siendo posiblemente esta ultima hipótesis la mas posible (NOGALES, F.: “El misterioso fin de Alejandro”, La aventura de la Historia, nº 66, pp. 90 – 94)
Murió sin sucesión. Tenía dos esposas, la mencionada Roxana y Barsine, hija de Darío III, que se encontraba embarazada al morir Alejandro. Al futuro hijo podía discutirle su herencia Filipo Arrideo, hermanastro ( o primo dependiendo de cada autor)de Alejandro que se encontraba en Macedonia y al que se consideraba poco menos que subnormal.
Los generales de Alejandro, tanto los que lo acompañan como los regentes de Macedonia, acordaron respetar al hijo por nacer y mantener la unidad del imperio que habría de heredar, al menos de momento. Pero se lo reparten en forma de regencias. Pronto eliminarán a Barsine y al heredero Alejandro II y el gran imperio se dividirá en los reinos helenísticos.
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- ARRIANO, vida y hazañas de Alejandro de Macedonia; PSEUDO CALISTENES, Anabasis de Alejandro Magno; CURCIO RUFO QUINTO, Historia de Alejandro Magno, publicadas por Gredos.
- PLUTARCO, Vidas paralelas: Alejandro Magno – Julio Cesar, Madrid Alianza, 2003.
Dedicada al estudio de la Historiografía, con artículos dedicados a la reflexión acerca de nuestra disciplina histórica, como sobre los distintos períodos históricos y ramas de nuestra disciplina.
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