Uno de los temas mas polémicos de los últimos años acerca de la II Republica, el Franquismo y la Guerra Civil se encuentra en la Revolución de Octubre, de tal manera, que para algunos, como el señor Moa, la guerra civil comenzaría en 1934, siendo según el, el único que ha hablado del carácter revolucionario de Octubre, que fue el PSOE quien organizo todo para acabar con la legitima Republica, la cual sin embargo parece que en 1936 había dejado de serla, cuando las derechas fragmentadas dejaron el poder. Curiosa interpretación de legitima tienen algunos.
De hecho, en uno de sus libros y en algunas de sus entrevistas, artículos y demás obras, dicho autor argumenta que la comunidad Historiográfica esta llena de “sectarios” que no aceptan una visión heterodoxa y que no aceptan por intereses espureos sus planteamientos que son ciertos, mientras que los de la gran mayoría de la comunidad historiográfica son falsos .
Es cierto que la obra del señor Moa aporta unos planteamientos heterodoxos y que una parte importante de la comunidad historiográfica no se ha molestado en desmontar sus planteamientos, ni en responderle porque dicen que eso lo único que hará es darle mas fama de la que tiene. También tenemos que admitir que algunos de los planteamientos de Moa son ciertos, como fue ese deseo de obtener el poder por parte de las direcciones del PSOE y de la UGT, que como veremos, no ha descubierto el señor Moa, si no que eran conocidos para quienes manejen un poco de bibliografía general.
Seremos sinceros, el señor Moa no nos cae bien y pensamos que da una interpretación particular de la Historia de nuestro país. Pero la solución no es hacer el vacío o no salir de la Torre de Marfil de las Facultades. Si es cierto que las “investigaciones” del señor Moa son falsas o no se corresponden con la realidad, lo que hay que hacer es responderle con argumentos científicos, aportando documentación y análisis que contradigan lo que el señor Moa plantea. El vacío historiográfico no es la solución por tanto ni el miedo a ideas heterodoxas, ya que la ciencia, y la Historia lo es, avance precisamente por el contraste de ideas, argumentos, documentación, etc. En ese debate entre los partidarios y los opositores a Moa, al final quien ganaría seria la Historia, por el contraste y la comprobación, dentro de los limites de nuestra disciplina, de los datos y hechos aportados por cada uno de los participantes.
Lo que en este articulo criticamos del señor Moa es como ha caído en el error “del descubrimiento del Mediterráneo”, ya que parece que es el primero y el único que habla de intento de golpe de estado por parte del PSOE en su libro 1934: Comienza la Guerra Civil
El PSOE y la Esquerra emprenden la contienda que es del año 2004.
Sin embargo años antes de la obra del señor Moa, había historiadores que hablaban de la “posición antisistema del PSOE”, “existencia de un programa revolucionario especifico de Largo Caballero y los sectores radicales que controlaban la UGT y el PSOE”, “insurrección armada y revolución social”, “dinámica insurreccional que no se oriento al cambio de gobierno o la conquista del poder, sino a la edificación de una nueva sociedad, un nuevo orden social igualitario” por lo que se implicaba la toma del poder de forma violenta para poder llevar a cabo esos cambios. Estas citas las hemos extractado del capitulo XXIV de La Historia de España ( 1875 - 1939) (BAHAMONDE, A. (coord.) editorial Cátedra, 2000). A partir de este punto y hasta que hablemos de otro autor seguiremos este libro, concretamente las paginas 614 - 617) También se habla se habla de que “ los comités unitarios organizaron la represión de los enemigos … la destrucción de todos los símbolos que en la imaginación popular habían sido piezas principales que impedían la sociedad igualitaria, los registros de la propiedad, o las iglesias”. Es decir, que se mato a quienes se considero como “enemigo de la revolución” y se destruyeron iglesias. Acerca de la cifra de muertos se plantea la muerte de “clérigos y paisanos” además de militares, guardias civiles y obreros, es decir, que se mato a personas por el delito de ser sacerdotes o de ser empresarios. Estamos hablando de un manual del año 2000 y que por tanto, se basa en bibliografía anterior a su publicación.
En la Historia de España editada por El Mundo en 2004 y en el volumen 16, editado por el profesor Tusell (TUSELL, J.: Historia de España 15. El Directorio y la Segunda Republica, Espasa Calpe, 2004 pp. 514 - 535 ) , el cual fue atacado tanto desde posiciones de izquierdas como de derechas, acusándole unos y otros de manipulador, se plantea que “el PSOE sintió el abandono del poder como una especie de despojo insultante y empezó a esgrimir un lenguaje revolucionario que alimentaba la radicalización de las masas … A partir de finales de 1933 los exponentes principales de la actitud revolucionaria fueron Largo Caballero, y Prieto, mientras que el cada día mas marginado Besteiro consideraba esos proyectos como un “disparate”. Para el señor Moa, el único sensato en el PSOE y por el que parece que puede llegar a sentir cierta simpatía en su obra, es Besteiro.
Por otro lado el profesor Tusell escribe acerca de Largo Caballero, mas conocido como el “Lenin español” que era imposible “obtener ninguna ventaja de la colaboración con la burguesía y la necesidad de armarse. No debe pensarse, sin embargo, que su actitud fuera una excepción sino que algo muy parecido pensaban gran parte de las masas socialistas sin que nadie les empujara a ellos: el diario socialista Avance … se lanzo a una propaganda incendiaria que hizo que en unas semanas 82 ediciones fuera suspendido en 62”. Suponemos que no serian suspendidos por alabar a los Gobiernos, a la Iglesia o a los patrones y si por pedir el uso de la fuerza. El señor Moa en su libro 1934 se basa en periódicos socialistas y si la memoria no nos falla (leímos su libro al encontrarlo en la biblioteca municipal, por lo que no podemos extractar de este ningún fragmento) este periódico es usado para argumentar el “golpismo” propugnado por Largo Caballero.
Siguiendo al profesor Tusell, que plantea la incapacidad conspirativa de dicho partido, como se demostró en la “oposición” a Primo de Rivera, colaborando con el régimen del general aunque luego dijeran que era para desmontarlo desde dentro o su incapacidad para descabalgar a Franco cuando hubiera sido el momento y no una vez muerto. Según el difunto historiador: “La mejor prueba de esta ausencia de verdadera capacidad revolucionaria se encuentra en el hecho de que el socialismo en ningún momento mantuvo en secreto sus propósitos subversivos: su órgano oficial rechazaba la concordia y prefería el odio a muerte a la burguesía criminal, mientras que había dirigentes que declaraban que … la democracia parlamentaria ya no les servia“.
De nuevo vemos llamada a obtener el poder por la fuerza aunque no fueran capaces de organizarse, como se vio de hecho en las jornadas de Octubre del 34, donde la huelga revolucionaria que tendría que cambiar a la sociedad española fue un fracaso total salvo en Asturias durante unos tristes días. Estas llamadas a la violencia, a la revolución, que se puede considerar como otra vertiente del golpe de estado “eran constantes como también sus agresiones verbales en contra de los radicales y Alcalá Zamora.”
También en la Historia de España de El Mundo, que es la vieja Historia de España de Historia 16, colección en 6 volúmenes que se edito entre 1990 - 1993, es decir, mas de 10 años antes que la obra del señor Moa, se desmonta la justificación revolucionaria, por la cual se declaro la Revolución para evitar que los “fascistas” de la CEDA dieran un golpe de estado contra la Republica, republica que como ya hemos visto mas arriba, no le interesaba mantener al PSOE en dicho año. Por tanto, siguiendo al que para algunos era un “manipulador” porque no aceptaba las tesis del señor Moa, podemos leer en 1988 que “ni el numero de carteras concedidas a la CEDA (partido con mayor numero de votos y representación parlamentaria en las elecciones de 1933, subrayado nuestro), ni cuales fueran esos puestos ministeriales, ni las personas que iban a ocuparlos podían hacer pensar remotamente en la eventualidad de un golpe de estado dictatorial.” A esto tenemos que añadir que los ministros si se sentían republicanos, si leemos las Memorias de Alcalá Zamora y en alguno de los casos, como Giménez Fernández en sus diarios era demasiado reformista para un partido como la CEDA.
Por tanto, el profesor Tusell hace años ya desmontaba la “legitimación” de las izquierdas para justificar su golpe de Estado. Repetimos, ya se desmonta la manipulación de las izquierdas y por tanto se denuncia la ambición de quienes se rebelaron contra la Republica años antes que el señor Moa.
También critica las ambigüedades de algunos, como el mismo Azaña, Companys, Domingo o De los Ríos y condena el recurso a la violencia, calificando como fuerzas de extrema izquierda a quienes se levantaron contra la Republica en Asturias y “abolir el Régimen burgués”. Se escribe acerca de la Oviedo, con la “aparición de milicias, formación de comités, el empleo del terror en gran medida anticlerical”. A esto tenemos que añadir que el profesor Tusell plantea que la Revolución de Octubre fue el mayor acontecimiento revolucionario desde la Revolución Rusa. Es decir, que plantea el deseo de acabar con el modelo burgués republicano y llevar a España a la dictadura del proletariado.
Tusell recoge palabras de Madariaga en las cuales dice: “el alzamiento de 1934 es imperdonable porque la decisión de Alcalá Zamora de llamar al poder a la CEDA era incluso debida desde hacia tiempo. Al no aceptarla, la izquierda no solo demostró la falta de confianza en si misma y de paciencia, sino que además perdió hasta la sombra de la autoridad moral para condenar la sublevación de 1936 y desde luego contribuyo a hacerla posible”.
Pensamos que también es interesante traer la Segunda Republica del profesor Gil Pecharroman (GIL PECHARROMAN, J.: La Segunda Republica, Historia 16, 1999, pp. 169 - 174) donde ya en 1999 planteaba el carácter político de la Revolución de Octubre, de tal manera que “por encima del carácter social, representaban intentos de torcer el rumbo de derechización impuesto al régimen, con todas sus consecuencias practicas, por el centro y la derecha triunfante” como había sucedido en 1933, donde la CEDA fue el partido con mejores resultados electorales.
Otro de los planteamientos de Gil Pecharroman es el carácter revolucionario de la nueva dirección de UGT tras la sustitución del sector moderado encabezado por Besteiro, el cual según el señor Moa, era uno de los pocos políticos sensatos en las izquierdas. Esta sustitución en la UGT implico “la acción conjunta de la izquierda caballerista y el centro prietista”, controlando ambos grupos tanto la ejecutiva del PSOE como la de las Juventudes Socialistas. Por tanto se aprecia que tanto en las direcciones de PSOE, UGT y JJ.SS. como en sus bases se dio un proceso de radicalización de sus posiciones.
Al igual que el profesor Tusell, el profesor Gil Pecharroman en 1999 desmonta la “legitimación revolucionario” de la derechización de la Republica, siendo según esta la Revolución un ataque preventivo antes que el golpe de estado “fascista”. El profesor Gil Pecharroman plantea “que las jornadas de octubre culminaban un proceso multilateral de radicalismo y desencanto ante las potencialidades reformistas” en su primer bienio. En esta línea tenemos que recordar los conflictos sociales que se dan en 1933, como fue el caso de Casas Viejas, donde las fuerzas del orden durante el gobierno de Azaña, que no era sospechoso de “fascista” acabo violentamente con un grupo de anarquista.
Acerca de la violencia desatada por los revolucionarios en Asturias, nos habla el profesor Gil Pecharroman que a Oviedo “la sometieron a un asedio en toda regla”. Es decir, que los sublevados no iban con ramos de flores y si actuaron en Oviedo como si fuera una “ciudad enemiga”. Tanto Tusell como Gil Pecharroman hablan de situación de guerra civil en Asturias, por lo que tampoco el señor Moa puede o debe pretender apuntarse el merito de hablar de guerra civil cuando se refiere al caso Asturiano en 1934, puesto que el volumen de Historia 16 correspondiente a la II Republica, que es la que edito El Mundo es de 1988 y La Segunda Republica de Gil Pecharroman, también de Historia 16, es de 1999.
El profesor Gil Pecharroman da datos acerca de la violencia y los asesinatos provocados por los sublevados en 1934 hablando del los “asesinatos de 34 sacerdotes y algunos guardias civiles y paisanos”.
Otro de los puntos del señor Moa es la justificación del intento de golpe de estado que provoco la Guerra Civil como una respuesta ante la creciente hostilidad de las izquierdas contra la Nación, la Iglesia y la Republica burguesa. Sin embargo es curioso como la Republica era legal en 1934, siendo por tanto el caso de Asturias una sublevación, pero parece que en 1936, cuando gano el Frente Popular, dejo de ser un régimen legitimo.
Por tanto, podemos extrapolar que el planteamiento del señor Moa también debería servir para legitimar la Revolución de Asturias, puesto que según las izquierdas, intentaron hacer la revolución como una forma de defensa preventiva ante un futuro golpe de estado de la CEDA, lo cual el profesor Tusell ya desmonto en 1988.
También para concluir, vemos como esas “novedosas” fuentes, esas novedosas hipótesis de trabajo que solo sigue Moa y algún que otro heterodoxo, porque la comunidad historiográfica esta repleta de sectarios que quieren imponernos su verdad, no son tales. Vemos como desde hace al menos veinte años se descalifica a la Revolución de Octubre, se ha planteado por activa y por pasiva la ansia de obtener el poder por la fuerza de las direcciones del PSOE y de UGT para llevar a cabo una revolución en todos los planos, siguiendo el ejemplo de Octubre de 1917 y se habla de los asesinatos, de las destrucciones y del espíritu de guerra civil que hubo en Asturias en esos negros días de Octubre, donde las izquierdas se levantaron contra el régimen legitimo en esos momentos, de la misma forma que en menos de dos años después, hubo otros “iluminados” que quisieron crear su nuevo estado. La diferencia es que en Asturias hubo un conato de guerra civil que fue aplastado en diez días por el Estado, mientras que en 1936 se inicio una guerra civil de cerca de tres años de duración, porque el Estado no fue capaz de aplastar a los sublevados.
BIBLIOGRAFIA UTILIZADA:
MARTINEZ, J.A.: "La Segunda Republica", pp . 614 - 617 en BAHAMONDE, A. (coord.): Historia de España, Catedra, 2000.
TUSELL, J.: Historia de España 15. El Directorio y la Segunda Republica, Espasa Calpe, 2004.
GIL PECHARROMAN, J.: La Segunda Republica, Historia 16, 1999.
MOA,P: 1934: Comienza la Guerra Civil. El PSOE y la Esquerra emprenden la contienda, Altera, 2004.
Saludos y Buena Suerte.
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